Un día su madre que estaba harta de relatarle porque no dejaba de comerlo y un día se pondría malo decidió darle una lección.
Una mañana la madre cuando se dirigía a hacer la compra se encontró un mago, llamado el hechicero malvado. Después de conversar un buen rato sobre lo que le pasaba a su hijo Gabriel decidieron darle un buena lección.
El mago fue a casa del niño a buscarlo para llevárselo a dar un paseo al país del chocolate.
Una vez allí el niño se dio cuenta de que en aquel lugar había todo el chocolate que el había soñado, porque en ese lugar había chocolates de todos lo colores, sabores y formas.
El niños con mucha alegría corrió hacia el chocolate y empezó a comer, el mago muy enfadado lo llamo y le dijo: no te he traído a este lugar para que te comas todo el chocolate, sino para que veas como se hace y de este modo dejes de comerlo.
El niño al escuchar al mago se empezó a reír porque el creía que todo lo que el mago decía no era cierto. El hechicero se dispuso a llevar al niño a la fabrica donde se hace todo el chocolate que niños como el comían a montones, Gabriel al entrar en la fabrica ya no se reía tanto cuando vio a tantos niños como el y sus amigos trabajando día y noche para satisfaces a todas las personas del mundo.
El mago después de esa lección lo llevo de nuevo a su casa y le dijo que recapacitara y pensara en esos pobres niños.
Una vez allí en su casa le contó a su madre lo que había visto en ese viaje al país del chocolate y muy arrepentido le dijo a su madre que no volvería a comer tanto chocolate y la madre muy contenta le dijo que porque había cambiado de opinión. Gabriel le contesto que si el y sus amigos dejaban de comer tanto todos los niños de la fabrica trabajarían menos y tendrían tiempo para poder jugar como hacen la mayoría de los niños del mundo.
Cuento elaborado por Christian y Bea
FIN
No hay comentarios:
Publicar un comentario